9Mar

Smart Soils: 6 razones por las que cuidar de tus suelos

El suelo es un ecosistema vivo. Además de minerales, agua y aire, está compuesto de materia orgánica que se transforma en nutrientes para las plantas por la acción de los millones de organismos que habitan en él.

Esta acción es fundamental, porque impacta directamente en procesos relacionados con la salud y sanidad del suelo, la sostenibilidad medioambiental y la seguridad alimentaria. En resumen, el suelo es la base desde la que construimos nuestra sociedad.

El suelo es imprescindible para el desarrollo de la actividad agrícola pero, hasta ahora, su microbiota era una de las grandes olvidadas en la agricultura, especialmente cuando se hablaba de fertilización.

Desde nuestra fundación como empresa en 2010, el suelo ha sido nuestro elemento principal de trabajo. Para nosotros, un suelo SMART es mucho más que un suelo vivo:

 

1.- Cuidar la biodiversidad

Los suelos son una de las principales reservas mundiales de biodiversidad: albergan más del 25% de la diversidad biológica del planeta, y más del 40% de los organismos vivos en los ecosistemas terrestres están asociados a ellos durante su ciclo biológico.

Desde el propio microhábitat del suelo, hasta los paisajes naturales, urbanos y zonas de producción agrícola, esta actividad impacta directamente en los ecosistemas.

Cuidar la biodiversidad del suelo es un trabajo que realizamos desde la base para incidir global y positivamente en el ecosistema.

 

2.- Mayor rentabilidad, de forma sostenible

Una de las transformaciones que realizan los microorganismos es la de compuestos orgánicos e inorgánicos, en un proceso que libera nutrientes a las plantas y les permite alimentarse.

Una planta bien nutrida es más resistente a ataques de plagas y patógenos, y nos permite emplear recursos en la prevención y no en la mitigación.

Se calcula que un suelo sano puede aumentar la producción en un 10%, gracias a una mejor nutrición del cultivo de una forma equilibrada y sostenible.

Mantener una microbiota equilibrada y rica en microorganismos beneficiosos se traduce en suelos más fértiles y sanos de forma sostenible en el tiempo, en calidad, y en rentabilidad.

 

3.- Mejor nutrición

Los microorganismos realizan distintas transformaciones de compuestos orgánicos e inorgánicos que son clave en la nutrición vegetal y en la filtración, degradación e inmovilización de contaminantes en el agua y suelo.

Una buena nutrición de cultivo tiene como resultado plantas sanas y resistentes, capaces de destinar su energía a la producción, y de dar frutos óptimos no solo en calidad comercial, sino también nutricional.

El suelo vivo respalda la salud humana produciendo alimentos óptimos para mantener nuestros niveles hormonales e inmunológicos.

 

4.- Aumentar la capacidad de retener agua

Los suelos equilibrados y con materia orgánica incrementan la retención de humedad y disminuyen el estrés hídrico de los cultivos, ya que son óptimos en propiedades químicas y físicas.

La planta extrae agua del suelo a través de la raíz y, para que tengan un sistema radicular fuerte y extraigan mayor cantidad de agua del suelo, es imprescindible un suelo sano.

El agua es un recurso limitado, y su uso en agricultura es imprescindible. Es crítico optimizarla al máximo para garantizar las cosechas y la seguridad alimentaria.

 

5.- Mitigación del cambio climático

Un suelo vivo absorbe más CO2 del aire y colabora en la mitigación del cambio climático.

El cambio climático no solo se produce en la atmósfera, también en el suelo. Todo el carbono que absorbe la planta de la atmósfera y no utiliza para su crecimiento, se distribuye a través de las raíces y queda almacenado en el suelo.

Según la FAO, los primeros 30 cm del suelo del planeta contienen el doble de carbono que el existente en toda la atmósfera. El suelo sería así el segundo sumidero de carbono natural más grande, después de los océanos.

 

6.- Sanidad vegetal

Un mejor equilibrio microbiológico del suelo se traduce en una menor incidencia de patógenos.

En muchos casos, las enfermedades que afectan a las plantas tienen su origen en el suelo y están muy relacionadas con la presencia de hongos, bacterias y nematodos.

Una vida microbiana activa contribuye a la presencia de microorganismos beneficiosos, cuya actividad puede potenciar los métodos de defensa de la planta (SAR: Resistencia Sistémica Adquirida). Además, el desarrollo de este tipo de microorganismos beneficiosos fomenta lo que se denomina “suelo supresivo”. Se trata de un hábitat donde los microorganismos patógenos serán desplazados por aquellos microorganismos adecuados, gracias a la competencia por espacio y nutrientes.

 

Smart Soil: nuestras herramientas

Symborg desarrolla soluciones biotecnológicas para una agricultura sostenible y respetuosa con el medioambiente, controlando la cadena de valor y ayudando al agricultor a maximizar el rendimiento de sus cultivos con los mínimos recursos.

Nuestros productos benefician la biodiversidad del suelo, favoreciendo a la microbiota beneficiosa y preservando su vida a largo plazo, mientras potencian su capacidad productiva.

Están compuestos por microorganismos benéficos del suelo, que conviven con las plantas y colaboran de forma natural a su crecimiento y nutrición, mejorando las condiciones del suelo.

Una de las soluciones que proponemos desde Symborg para una estrategia Smart Soils es MBB 10, el probiótico que aporta la vida microbiana que tu suelo necesita.

MBB 10 está compuesto por una cuidada selección de microorganismos agronómicamente beneficiosos. Se trata de un regenerador que revitaliza los suelos empobrecidos. Además, desbloquea nutrientes, fija nitrógeno, solubiliza fósforo y otros microelementos que permiten a la planta optimizar su programa de nutrición y evitar la degradación del suelo. Al final, conseguimos cultivos más fuertes, productivos, y más resilientes frente al estrés.

 

 

¿Quieres conocer más sobre estas soluciones? Descúbrelas aquí: