Suelos salinos y hongos micorrízicos: un problema y una solución

En la búsqueda de soluciones al problema de los suelos salinos, en los últimos años se ha incrementado la aplicación de microorganismos, como los hongos micorrízicos, para conseguir un incremento en la producción y en la calidad de los cultivos.

 

Las últimas estimaciones sobre la extensión de suelos afectados por salinización en el mundo, salinos o sódicos, bien de origen natural o inducida por el hombre, es de 1.128 millones de hectáreas (Wicke et al. 2011). De ellas, el 60 % corresponde a suelos salinos.

Los suelos salinos, que se dan principalmente en las zonas marítimas y en los suelos regados, tienen importantes efectos sobre las plantas. Dificultan, por ejemplo, su hidratación, ya que tienen problemas para una correcta absorción de agua por las raíces y con ello de nutrientes. Las plantas no sólo pierden productividad sino que además se pierde calidad en los suelos. Los suelos salinos pueden incluso poner en riesgo la viabilidad técnica y económica de los regadíos.

 

Solución al problema de los suelos salinos

En los últimos años, se ha incrementado la aplicación de microorganismos que ayudan a las plantas a contrarrestar todas las dificultades que se encuentran en estos suelos. Entre ellos, las micorrizas u hongos micorrízicos, como también son conocidos.

¿Qué son las micorrizas? Podemos definirlas como las relaciones simbióticas, es decir, de beneficio mutuo, que tienen los hongos y las plantas para completar su ciclo de vida. Mientras los hongos transforman los minerales del suelo en formas que puedan ser absorbidas por las raíces de las plantas, éstas segregan azúcares, aminoácidos, ácidos grasos y otras sustancias que necesitan los hongos.

El Glomus iranicum var. tenuihypharum, por ejemplo, es un hongo formador de micorrizas patentado por Symborg, que ha sido definido como el súper hongo, entre otras razones, por la capacidad de este bioestimulante de aportar nutrientes y agua del suelo a la planta.

 

Beneficios de los hongos micorrízicos

Los hongos micorrízicos mejoran la absorción de nutrientes, sobre todo fósforo y nitrógeno, y agua. También mejora la resistencia a condiciones de estrés hídrico. En el caso concreto del Glomus Iranicum, componente común de los productos de Symborg, se mejora la resistencia a condiciones de cultivos salinos. Se ha conseguido un incremento en la producción y en la calidad de los cultivos. Por ejemplo, en cultivos como el melón y el maíz, se ha aumentado la productividad en más de un 20 %; en pimiento y lechuga, más del 15 %. En tomate, un 12 %.

 

Es un proceso 100 % natural y sostenible, y no sólo medioambientalmente, también para la rentabilidad de los agricultores.