Reto del agricultor del siglo XXI: cuidar los cultivos para cuidar el planeta

Ser agricultor en estos tiempos implica tener una gran capacidad para afrontar nuevos retos. La creciente importancia de la sostenibilidad en la mente del consumidor, el impacto de las cosechas en el medioambiente, el futuro del suelo, las normativas y un largo etcétera. Y todo sin dejar de lado lo no menos importante: plantas, controlar plagas y enfermedades y mejorar márgenes comerciales. ¿Cómo aunar sostenibilidad y rentabilidad?

La sociedad, que antes se preocupaba por tener suficiente comida, ahora se preocupa por tener buena comida. El agricultor, que antes se preocupaba por sacar el mayor rendimiento al suelo, ahora también se preocupa por hacerlo de manera respetuosa con el medioambiente y con el mimo necesario para que ese suelo, dentro de muchos años, siga siendo un buen suelo.

Es cierto que la agricultura moderna ofrece cada vez más respuestas a estos retos, pero también sabemos que hay todavía asignaturas pendientes, como la elevada aplicación de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos; es decir, las consecuencias ambientales. No es fácil ser agentes fundamentales para alimentar a la población mundial y, al mismo tiempo, que esa actividad genere efectos negativos para el planeta.

Tras mucho escuchar a agricultores y productores reflexionar sobre sus necesidades, entendimos que había una preocupación compartida en el sector: ¿cómo limitar la aplicación de productos perjudiciales para el medioambiente sin perder la rentabilidad de los cultivos? Nos dimos cuenta de que la fertilización nitrogenada convencional es una de las mayores fuentes de contaminación en la agricultura y que era necesario encontrar una fórmula que, de manera sencilla, ayudara a la planta a obtener nitrógeno de forma natural. Así, después de muchas horas de investigación del equipo de I+D de Symborg, nació BlueN.

Compuesto por la bacteria endófita exclusiva Methylobacterium symbioticum, BlueN proporciona nitrógeno a la planta a través de las hojas, disminuyendo así la nutrición mediante fertilizantes químicos. De hecho, la planta puede obtener naturalmente del aire hasta el 60% del nitrógeno que necesita. Esto se traduce, entre otros beneficios, en una menor degradación del suelo y de la contaminación de los acuíferos.

Retomando la reflexión de los retos de la agricultura moderna, es habitual escuchar que el sector agrícola tiene que reinventarse. En este cambio, creemos que el agricultor/productor tiene un papel clave, porque tan importante es encontrar un modelo sostenible como conseguir que también sea un modelo rentable para él.

Por eso, nuestra forma de ayudar al medioambiente es ofreciendo a los agricultores las herramientas necesarias para aunar sostenibilidad y rentabilidad; en este caso, a través de un biofertilizante que aumenta la rentabilidad de los cultivos sin impacto ambiental.

Un medio de comunicación tan relevante como El Confidencial ha incluido a Symborg en su reportaje “7 grandes innovaciones que ayudarán a combatir el cambio climático”. Que se nos reconozca como empresa que aporta soluciones para combatir uno de los principales retos del siglo XXI nos anima a continuar en esta línea de innovación, pero, sobre todo, nos anima a cuidar del planeta cuidándote a ti.

 

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