6 claves de la revolución biotecnológica en agricultura

Una revolución es un cambio rápido y profundo. Lejos de ser una moda, las revoluciones redefinen las reglas del juego, rediseñan modelos obsoletos y replantean soluciones frente a nuevos retos. Las revoluciones llegan para quedarse.

Así pasó con la llamada revolución verde, vivida entre los años 60 y 80 del siglo XX. Supuso un incremento de la productividad agrícola gracias a la adopción de nuevas prácticas y tecnologías.

En estos momentos, sin duda podemos afirmar que nos encontramos en plena revolución biotecnológica, es decir, la respuesta a los grandes retos que nos plantea la producción de alimentos en el siglo XXI: del reto demográfico al climático, pasando por la sanidad vegetal y la conservación de los suelos.

¿Cómo vemos en Symborg la revolución biotecnológica? Os lo contamos en 6 claves.

1. El reto demográfico. Alimentar a más personas consumiendo menos recursos

En 2050 seremos 9.600 millones de habitantes en el planeta. Traducción: hay que aumentar la producción de alimentos en un 70 %, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto de por sí ya es un gran reto, pero aún hay más. Las políticas, tanto europeas como internacionales, se dirigen hacia una reducción o limitación de fertilizantes sintéticos y otras sustancias que habitualmente se utilizan para estimular y proteger los cultivos. 

 

¿Soluciones? Los productos biológicos están jugando un papel clave, ya que aportan de forma sostenible una serie de beneficios a la planta, impactando directa o indirectamente en su rendimiento.  

Una solución biotecnológica que aportamos desde Symborg es el hongo formador de micorrizas Glomus iranicum var. tenuihypharum. Este hongo, descubierto y patentado por nosotros, estimula el crecimiento y la productividad de la mayoría de las plantas de forma 100 % sostenible con el medio ambiente. Presente en productos como MycoUp, ha demostrado aumentar el rendimiento de los cultivos entre un 10 % y un 20 %. Algunos ensayos en cultivos demuestran un incremento del 20 % en cultivos como el melón y el maíz, el 15 %, en pimiento y en lechuga, y el 12 %, en tomate.

2. Nutrición de las plantas. Mejores resultados con plantas mejor nutridas de forma sostenible

Los microorganismos del suelo, a través de su actividad metabólica, segregan una serie de sustancias que sirven de fuente de energía para las plantas. Además, degradan las moléculas complejas formando un humus que favorece la aireación, el almacenamiento de agua y la fertilidad.

 

Los microorganismos también solubilizan los minerales del suelo (K, Ca, Mn, Mg, etc.) de forma que pueden ser asimilables por las plantas. Por otro lado, hay grupos de organismos que fijan el nitrógeno atmosférico y otros que favorecen el crecimiento de las raíces. En definitiva: la naturaleza al servicio de la naturaleza, permitiendo que las plantas estén mejor nutridas. ¿Y en qué se traduce una planta mejor nutrida? En que la producción mejorará en términos de cantidad y calidad. 

En Symborg contamos con una amplia experiencia en la investigación en estimulación de plantas, cuyo resultado son nuestros bioestimulantes, como Balius, MycoUp, MycoUp 360, Resid HC, Resid MG y TrichoSym Bio, y nuestros biofertilizantes, como BlueN y VitaSoil.

3. Cambio climático. Una agricultura preparada para condiciones meteorológicas extremas

¿Por qué sufrimos cada vez más olas de calor, incendios forestales y sequías? Uno de los efectos más importantes que está trayendo el cambio climático son las condiciones meteorológicas extremas, así como el aumento de las precipitaciones. Las fuertes lluvias y otros fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.

 

Los daños causados suponen gastos muy elevados, especialmente en los sectores que dependen en gran medida de determinadas temperaturas y niveles de precipitaciones, como la agricultura. Según la FAO, se necesitan entre 2.000 y 5.000 litros de agua para producir los alimentos consumidos por una persona en un día y debemos tener en cuenta que tan solo el 2,5 % del agua de la tierra es dulce.

Los productos biológicos tienen un papel importante ante esta situación del planeta, ya que hacen que las plantas respondan de mejor modo al estrés abiótico, es decir, a aquellas situaciones provocadas por las temperaturas extremas (calor o frío) y por la falta de agua, como la sequía.

Symborg pone su granito de arena con Balius, el bioestimulante que desata el potencial de los cultivos de forma sostenible. Entre sus beneficios, está la mejora del rendimiento de los cultivos y calidad de las cosechas; resistencia frente a las condiciones de estrés abiótico; y, por último, velocidad en la recuperación del cultivo cuando ha estado sometido a una agricultura intensiva o ha sufrido condiciones de estrés. Asimismo, Balius aporta velocidad a la hora de entrar en producción.

4.- Reto medioambiental. Aunar sostenibilidad y rentabilidad de los cultivos

Los productos biológicos pueden ayudar a mantener la productividad reduciendo los niveles de impacto ambiental. Entre otras sustancias, contribuyen a reducir la contaminación por nitratos y fosfatos, por ejemplo.

 

La clave está en la búsqueda de soluciones que permitan reducir la dependencia de estas sustancias sin perjudicar el crecimiento de la planta. En Symborg, hemos patentado Methylobacterium symbioticum, una bacteria fijadora de nitrógeno atmosférico, base de nuestro biofertilizante BlueN.

BlueN es el innovador biofertilizante de Symborg que fija nitrógeno del aire de forma biológica, continua y efectiva. BlueN es de fácil aplicación, una sola vez durante el ciclo del cultivo y es compatible con la mayoría de los productos fitosanitarios de aplicación foliar. Cultivos más productivos, rentables y sostenibles.

Además, gracias a esta tecnología se consigue limitar la dependencia del suelo como fuente de nitrógeno, protegiéndolo de su degradación física y biológica, además de contribuir a la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero y a reducir el riesgo de contaminación de acuíferos por nitratos.

5.- Control biológico de plagas. Un gran impacto en el futuro cercano

El control biológico es el uso de organismos que son enemigos naturales de los patógenos con el fin de reducir o eliminar sus efectos dañinos en las plantas o sus productos.

 

Según el Consejo para la Ciencia Agrícola y la Tecnología (Council for Agricultural Science and Technology), a nivel mundial se pierden entre un 25 % y un 50 % de cultivos como consecuencia de las malas hierbas (34 %), de las plagas (16 %) y de los patógenos (14 %).

La aplicación de biológicos con el objetivo de reducir los efectos nocivos cobra cada vez mayor importancia y estamos seguros de que tendrá un gran impacto en la agricultura en el futuro cercano.

6.- Conservación de los suelos. Un suelo vivo es un suelo que alimenta

La aplicación de prácticas que garanticen la protección del suelo es fundamental, ya que un tercio de ellos se degradan debido a la erosión, la salinización y el agotamiento de la materia orgánica y los nutrientes, entre otras causas.

 

No olvidemos que un suelo sano está habitado por millones de organismos que interaccionan entre sí de diferente modo y que desempeñan funciones que hacen posible mantener el equilibrio el ecosistema y la disponibilidad de nutrientes en el suelo, fundamental para la producción de alimentos. 

Los productos biológicos a base de microorganismos juegan un papel importantísimo en la agregación de los suelos, ya que muchos generan proteínas, por lo que mejoran las propiedades del mismo. 

En Symborg investigamos y desarrollamos productos específicos que ayudan a mantener el suelo vivo, evitando su degradación y erosión; como son VitaSoil, Qlimax y MBB10.

A modo de conclusión: defendemos que la innovación es el mejor aliado de la agricultura del siglo XXI. La biotecnología y las soluciones biológicas abren un mundo completamente nuevo de posibilidades en la agricultura, en el que aunar la sostenibilidad con la rentabilidad es clave.  

En Symborg, queremos ayudar a los agricultores a resolver estos retos. En Symborg #WeAreBioBelievers. ¿Y tú?